Los investigadores acuciosos hacen de la historia el registro indomable para la humanidad. Puntos de vista diversos se asocian bajo narrativas que moldean hechos que interactúan en la evolución o involución, desarrollo o atraso, de la sociedad.
La narrativa cronológica permite establecer la ruta asumida
por el historiador en su peregrinar, bien sea del presente al pasado, o, del
pasado al presente. Método y metodología se confunden con el criterio personal
de quien narra sus experticias.
La valoración de aceptar
o revocar lo plasmado es de las personas, porque cada quien acepta o rechaza
según su conveniencia. Así las cosas, lo ideológico entra en juego y tiene su
peso específico en lo dilucidado.
El intento fallido de golpe de estado contra la estabilidad
de la República el 04 de febrero de 1992 fue la acción de frustrados y
rencorosos, hombres y mujeres, a quienes los ciudadanos les habían negado el
poder por la vía del voto, y se dedicaron en democracia a crear y estimular
desequilibrio político e institucional. El sector radical consiguió infiltrar
en el estamento militar a seguidores para tomar por asalto la institucionalidad
venezolana.
Muerte de soldados y civiles fueron pasadas por debajo de la
mesa. Aplausos y loas surgieron desde diversos sectores de la sociedad
indicando que lo de ayer no servía y era mejor lo que estaba por venir. Dieron
con esa actitud puerta abierta para que asesinaran al entonces Presidente de la
República, Carlos Andrés Pérez (CAP) y su familia, quien los derrotó, ayudado por
militares leales al sistema de libertades y los civiles venezolanos negados a
tal estupidez, que algunos de los mal llamados revolucionarios del siglo XXI
insisten en vociferar el día de la dignidad.
Hoy se destrozan entre ellos, porque nadie quiere asumir el
estiércol que pusieron al forjar, quebrar, apropiar y saquear lo público y
privado.
Se unieron y conjugaron contra el país la envidia y el odio,
y personificaron la detestable acción del golpe de estado contra CAP, para
hacerse del control del poder político nacional, utilizando la
institucionalidad para tapar sus fechorías.
Así actuaron dirigentes de oposición confabulados con
actores del gobierno que la historia registra, y otros que no termina de
rotular. Desde esa aventura de los anarquistas del 04 de febrero de 1992 a la
fecha del 04 de febrero de 2021, han transcurrido 29 años. Tienen los
revolucionarios 23 años en el poder, y la miseria y el hambre abundan.
Los errores persisten en la alternativa democrática, y las
apetencias particulares se vienen imponiendo para destrozar la política y los
partidos. Siguen algunos anarquistas trasnochados pretendiendo el mesianismo y
caudillismo por encima de liderazgos y el reencuentro. Los aplausos y loas de
ayer, son lágrimas y tristeza hoy.
El cambio del sistema de gobierno tiene apoyo en el 84% de
los venezolanos. Las elecciones de Gobernadores, Diputados a los Consejos
Legislativos, Alcaldes y Concejales son una nueva oportunidad para organizar de
abajo hacia arriba a los ciudadanos y desalojar del poder a los perturbadores,
por la vía del voto, con la participación mayoritaria. Celebrar la vida es la
ruta, la muerte se llora.
El 04 de febrero de 1992 será recordado como el día de la
derrota a los golpistas que acogieron la mediocridad y la envidia, contra el
pueblo de Venezuela.
Arturo Molina
@jarturoms1
www.jarturomolina.blogspot.com
jarturomolina@gmail.com

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