Un total de siete homicidios ocurridos durante el mes de enero en las trochas de la frontera de Táchira (Venezuela) con Norte de Santander (Colombia), responden a venezolanos desplazados que vinieron del centro y oriente del país a desarrollar actividades económicas en los pasos ilegales en busca de sustento, pero cayeron asesinados a manos de grupos armado irregulares que controlan estos territorios.
Así lo dio a conocer Javier Tarazona, director general de
FundaRedes, al presentar un balance del informe Curva de la Violencia
correspondiente al mes de enero, quien detalló que se trata de 7 ciudadanos
venezolanos que fueron asesinados en las trochas Palmar, Guarumito, Los Mangos
y El Águila, los días 8, 19 y 27 del primer mes del 2021, cuyos cadáveres
fueron dejados en plena vía, y tras la negativa de las autoridades venezolanas
de hacer los levantamientos, son recogidos por funcionarios colombianos.
Tarazona destacó que la tragedia de los migrantes forzados
venezolanos, no es solo verse forzados a abandonar el país y someterse a graves
riesgos en este trayecto, sino que, muchos de ellos se desplazan hacia la
frontera para buscar trabajo en actividades ilícitas, y terminan siendo
víctimas de los grupos armados irregulares que manejan los pasos ilegales y
todas las operaciones en territorio fronterizo.
Al dar a conocer el balance de la Curva de la Violencia, el
director de FundaRedes indicó que la criminalidad sigue en aumento en el país,
en especial en los estados fronterizos, y destacó que durante el mes de enero
los migrantes han sido las víctimas principales dentro de las estadísticas de
vulneración de derechos. “Solo a través del Norte de Santander se contabilizan
más de 25 mil venezolanos que han salido de Venezuela, pero la situación es
similar por Brasil y por las Costas”.

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