En general, varias circunstancias muy puntuales determinaron la participación electoral el 6 de diciembre en las elecciones parlamentarias. Citamos las más importantes:
- La "grave situación económica de la población" que se expresa en hechos como la nula capacidad adquisitiva del salario, las dificultades para acceder a los alimentos, la escasez de combustibles (gasolina, gas), las fallas creciente de los servicios públicos con los cortes permanentes de agua y electricidad, la imposibilidad de mejorar los ingresos a corto plazo y en general el creciente deterioro del nivel de vida de la inmensa mayoría, causado por la agresión y guerra económica de EEUU y sus aliados, con el apoyo de sectores políticos y económicos de Venezuela, pero también por la ineficiencia, el burocratismo y la corrupción en sectores fundamentales del gobierno.
- "La pandemia."
- Desaliento, apatía, desmotivación, desgano, poca disposición de una porción de electores (cada vez mayor) de participar en los asuntos públicos.
- Pérdida de credibilidad de la clase política, a causa de la confrontación y sus resultados.
- La ya extensa y ruda confrontación política, que produce desazón, angustia y *problemas psicológicos y emocionales en importantes sectores de la población que los induce a no participar.*
- Los elevados niveles de corrupción que se expresan en hechos delictivos ocurridos en el gobierno y en la oposición.
- Candidaturas sin legitimidad interna; surgidas de los acuerdos de grupos internos, sin participación de las bases.
- Campaña electoral atípica; sin calor de calle y de la participación popular. Una campaña anodina, sin motivación.
- Estructuras políticas bien organizadas (en el caso PSUV hasta calle por calle) pero en la práctica burocratizadas, desideologizadas y desmotivadas que resultaron inoperantes.
Falsean la realidad quienes desde la oposición, se abrogan una victoria por la mayoritaria abstención. La verdad es que el 6D ocurrió una victoria del PSUV y sus aliados. Clara, inobjetable, constitucional, legal, transparente, sin atenuantes. Pudiera alegarse pérdida de legitimidad del resultado electoral, en tanto y en cuanto la abstención fue mayor que la participación. Sobre el particular la respuesta es categórica: El resultado del 6D es legal y legítimo, pues la participación o la abstención, son derechos fundamentales, protegidos por la Constitución. Quien participa, decide; quien no participa, delega su opinión y voluntad en la mayoría que se constituya, por voluntad de los que fueron a votar. Los que se abstienen, permiten que los que participan decidan por ellos; los que se abstienen, delegan su voluntad en los que participan y de esa manera, respaldan, apoyan, se suman pasivamente a la mayoría (en este caso, parlamentaria) que se constituya . Así lo entiende la jurisprudencia aquí y en cualquier sociedad democrática.
El llamado a no votar manejado por la oposición *solo tuvo efectos en un segmento de su electorado,* pues también *se abstuvo una importante cantidad de electores del chavismo*, como bien lo expresan los resultados.
Por tanto, analizar los resultados desde la perspectiva de la abstención, implica evaluar por separado, las razones que impulsaron al electorado de ambos lados, a no participar el 6D.

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