La ruta del voto para canalizar y alcanzar cambio de sistema de gobierno, está encontrando eco en diferentes actores de la sociedad venezolana, y eso es importante porque desplaza la improvisación e inmediatez aupada por los anarquistas. La canalización de las diferencias estaría resguardada por el respeto de la voluntad de los ciudadanos expresada en las urnas electorales, en el entendido que las condiciones de la participación se alcanzan con la activación y organización de las personas desde sus núcleos residenciales.
Referencia importante tendrían entonces el fortalecimiento
de los partidos políticos, lo que reflejaría también el desplazamiento de la
anti política y vendría con ello el renacer de la política, arraigada en la
diplomacia del entendimiento, sustentada con el debate de las propuestas
rodando en el escenario nacional para consolidar la cultura democrática
propugnada en la pluralidad de las ideas. La conclusión de ese escenario es la
propia democratización de los partidos políticos, y el surgimiento de
liderazgos, contrarios al mesianismo castrante y arrogante devenido en
caudillismo y falsos profetas.
Se impone en consecuencia la selección de las personas que
representarán a la alternativa democrática en los escenarios electorales por
venir, y la misma gozaría de excelente salud si se entiende que la
participación ciudadana no puede ser manipulada por actores anclados en la
incoherencia e hipocresía política que siguen generando división en los
ciudadanos, negándose a reconocer el error del llamado a la abstención al
entregarle a la minoría el control del poder legislativo nacional, favoreciendo
con esa torpeza la estrategia del oficialismo de hacerse con el poder absoluto. Eso sería entregar el
cuidado de la propiedad a quien está esperando un descuido del dueño para
apropiársela. Algo así como zamuro custodiando la carne.
Quienes apuesten a quebrantar la unión y consolidación de la
organización de los ciudadanos para la toma de decisiones, tienen derecho a
hacer tienda aparte, pero la sociedad democrática también tiene derecho de
encausar el cambio de sistema de gobierno colectivista, sustentado en la
miseria, odio y exclusión, por la vía de las elecciones, alejado de los atajos
y confrontación estéril.
La respuesta a tales diferencias tiene que venir entonces
por la vía del voto a lo interno de la alternativa democrática, y la misma
encuentra su cauce con la organización de elecciones primarias. Lo recomendable
es la participación de todos quienes tengan aspiraciones de representación
popular. Son los ciudadanos quienes conscientemente tendrán en sus manos la
decisión de seleccionar esos liderazgos. Que empiece la carrera para que surjan
los candidatos y sus propuestas.
Arturo Molina
@jarturoms1
www.jarturomolina.blogspot.com

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