Caminábamos rápido hacia Miraflores, el Soberano (Cdte Chávez) nos recibiría para revisar el borrador del libro rojo, trabajo que compartimos durante 10 meses, su visión era sin duda, la más clara de todas, siempre conectado con la realidad, jocoso, dicharachero, expresivo y con una habilidad extraordinaria para caracterizar las cosas.
Así conocí al Negro Aristóbulo, de quien tengo buenos
recuerdos, le aprendí tres cosas para el ejercicio de la política y la vida
misma, la primera que “Hay que saber rallar el queso” refiriéndose a la
necesidad de dar poder a la gente, a los aliados, a los iguales, a los que
están incluso dirigidos circunstancialmente por nosotros.
Lo segundo: “No es lo mismo pedir agua, que dar agua” esto
sin duda es un mensaje para todos aquellos habladores de gamelote, que sólo
saben criticar y cuando tienen la oportunidad de dirigir son los más nefastos e
incapaces y lo tercero, que, aunque no es frase suya la repetía y explicaba con
mucho énfasis, basado en su propia experiencia política: “La mujer del César no
debe sólo ser, sino parecer” o dicho por el mismo, cuando se gobierna no se
puede ser un MMG... Los MMG no son seguidos, ni respetados por la gente... Al
final de esa caminata caraqueña llegamos al Palacio de Gobierno, el Cdte le cayó
a batazos a ese primer documento, pero quedó satisfecho de ese papel de trabajo
salido de las catacumbas del pueblo, plasmado entre otros por El Profe
Aristóbulo.
Honor y Gloria a este
insigne Maestro, que, aunque le tocó duro en este último mandato como Rector de
la educación venezolana, sin duda fue el mejor Ministro que hemos tenido...
Otto Lenín Parada
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