Sin entrar en la discusión o debate vigente, sobre la calidad de nuestro sistema electoral, se puede decir que el mismo, prevé determinados procedimientos que permiten definir quién gana unas elecciones para integrar órganos de gobierno. En el caso venezolano se le concibe como un sistema mixto, por desarrollarse bajo varios métodos.
El primero de estos métodos, es el de la representación
proporcional, el cual se aplicará el venidero 21 de noviembre de este año, para
la elección de legisladores regionales y municipales; para ellos los partidos
políticos o las Alianzas Democráticas acordadas tendrán que conformar un
listado de candidatos en distintas circunscripciones electorales.
En este sentido, se destaca que los cuerpos legislativos que
resulten elegidos por el voto, serán el espejo de los estados y de los
municipios y dadas las actuales circunstancias políticas de la República, lo
ideal sería que las fuerzas de la alianza democrática comprometidas con el voto
y la recuperación paulatina de la democracia inviten con convicción y claridad
a llenar las urnas electorales con voto de resistencia y rechazo a este
régimen.
Por supuesto, que en esta opinión se reconoce las
debilidades que muestra nuestro sistema electoral; pero las mismas se pueden
corregir con el accionar ciudadano inteligente, creativo y persistente, no con
abstención o bravuconadas. Es por ello, que, para volver a tener una democracia
de calidad, tenemos que plantear de manera organizada el cambio de las actuales
reglas o prácticas.
Otro método de nuestro sistema electoral, es el que tiene
que ver con la personalización del sufragio, para cargos nominales a esos
cuerpos legislativos. En este último caso, lo recomendable es que el elector
requiera de los candidatos información sobre ellos, su trayectoria y planes a
desarrollar durante su gestión de resultar electos, pues no sólo es el régimen
el que se equivoca en la conducción de los asuntos del Estado.

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