Se ha vuelto a plantear el tema del Estado Comunal, y para ello, la Asamblea Nacional aprobó en primera discusión, la ley de las ciudades comunales, las cuales hasta el momento están concebidas como la suma de varias comunas dentro de un ámbito territorial determinado, en este caso los municipios del país.
La idea central con estas ciudades es promover una sociedad socialista
en donde el modelo económico se fundamente en la propiedad colectiva y la
democracia directa a través del autogobierno local, todo con la velada
intención de establecer por sobre la actual forma y organización del Estado
venezolano, un régimen político socialista como ya se dijo.
Las ciudades comunales en este nuevo intento de un rediseño
político territorial, serán parte integrante de espacios geográficos
determinados por un órgano llamado comisión promotora, que emergerán de los
Consejos Comunales y otras organizaciones sociales que hacen vida activa en
cada comunidad. El detalle en este último caso estriba en que será un órgano
facilitador de tendencia oficialista el que señalará cuáles de ellas hacen vida
activa en el respectivo entorno para conformarlas, con el riesgo probable de
que objete cualquier impugnación que se haga en ese sentido, por organizaciones
comunitarias opositoras.
Se pretende dar mediante una ley, una potestad de iniciativa
popular, que no está prevista en la Constitución, para modificar la
distribución vertical del Poder Público venezolano agregando un poder más por
razones ideológicas.
Recordemos en tal
sentido, que existe el poder nacional, estadal y municipal y se pretende
agregar ahora al poder popular como expresión máxima de soberanía, por encima
de los mencionados. Así mismo se pretende crear comunas dentro de los
municipios, afectándose con ello su autonomía, territorio y capacidad de
autogestión, solo con el propósito de fortalecer formas de autogobierno directas,
legislativas y judiciales, las cuales han fracasado en los pueblos donde se han
pretendido aplicar.
De la misma manera, la supuesta iniciativa para la creación
de comunas, no se corresponde con las iniciativas populares constitucionales,
que tiene como tales a la iniciativa legislativa, constitucional y
constituyente, pero no iniciativas para modificar la organización territorial
del país, lo cual es materia estrictamente constitucional. Así las cosas, debe
quedar claro en este momento, que la creación y avance de las ciudades
comunales, dependerá en buena medida del espíritu y buen ánimo que se tenga
para entender y enfrentar con racionalidad y estrategia este nuevo intento de
transitar hacia el socialismo, que como bien se sabe es comunismo.
Con la creación de comunas y ciudades comunales, se pone en
riesgo la vigencia del municipio, que es una entidad histórica en la lucha
independentista y republicana del país; en el municipio, sus parroquias,
aldeas, barrios y caseríos encontramos a las comunidades unidas y cohesionadas
en un marco de democracia plural, buscando las mejores soluciones a sus
problemas locales. Tienen un pasado común todos ellos, de creencias,
convicciones, sentimientos e ideales;
por ello, no se puede ahora, luego de tantas luchas, desconocer todas
esas vivencias para dar paso a unas entidades locales desconocidas, creadas
sólo con un propósito de hegemonía.

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