Hoy es 1 de junio y con el inicio de este mes las llamas sagradas de Carabobo se avivan y sus resplandores se expanden por todos los rincones de la patria donde las fuerzas revolucionarias empuñan la espada para abrirse paso hacia los horizontes infinitos de la victoria y la libertad. Si bien con Carabobo se trazaron las líneas del corte histórico para acabar con 300 años de sometimiento, saqueo y dominio por parte del imperio español, donde todas las fuerzas externas se confabularon para sembrar la muerte y el terror; también con Carabobo nacieron los sueños hermosos de las rimas ardientes, de las corrientes cristalinas e impetuosas que fueron nutriendo de esplendor y de vida el espíritu libertario y la esencia del pueblo venezolano que nació rebelde desde aquel 19 de abril de 1810.
En estos 200 años de Carabobo, es más clara la conciencia
del legado que hemos heredado, el cual debemos defender en el alto sentido del
compromiso. Con Bolívar todo fue trazado, todo fue visionado y la Victoria fue
diseñada para perdurar en la prospectiva de los tiempos. Con Chávez todo fue
discutido, todo fue removido y todo fue analizado y desde las entrañas de la
mirada firme se diseñaron las coordenadas precisas de la visión revolucionaria.
Las melodías del canto de Carabobo nos invitan a abrir los
oídos a la sonoridad, a la dulzura del respirar y al sentido de la lucha para
liberar el alma de las ataduras. La tarea está encomendada y al calor de las
llamas de Carabobo, iremos proyectando la luz de la lucha que surtirá sus
reservas el 24 de junio, cuando se cumplen los 200 años de la Batalla de
Carabobo, para seguir raudos hacia la gran victoria revolucionaria del 21 de
Noviembre.
El espíritu de Carabobo ya está aquí y ha regresado para
quedarse y ver como la patria se levanta de nuevo para caminar segura por las
sendas de la plenitud.
San Cristóbal, 1 de junio de 2021

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