De nuevo gana la abstención. De nuevo celebran Maduro y sus amigos, en Miraflores. Nada favorece más la intención de perpetuarse en el poder del madurismo que la abstención.
“El pueblo nunca se equivoca” dijo una vez, en un arranque
de populismo, el doctor Caldera. Por supuesto que el pueblo se equivoca. Pero
hay que reconocer que esta vez el pueblo tenía muchas razones para no votar.
El gobierno es muy malo me dijeron muchas veces en esta
campaña, pero la oposición no es mejor. Mucha gente me dijo: “líderes
importantes de la oposición me convencieron de que no votara. Ahora, en estas
megaelecciones, me dijeron que había que votar. ¿Qué ha cambiado?” Esto creó un
problema de credibilidad difícil de superar.
El pecado original en este proceso electoral fue el de
convocar una megaelección. La separación de las elecciones conducía a tres
procesos electorales: uno para elegir al presidente de la república y a los
diputados a la Asamblea Nacional. En esa oportunidad debían discutirse los
problemas nacionales. Otro para elegir a los gobernadores y diputados a los
concejos legislativos regionales, donde se discutirían los problemas del
estado. Y finalmente, uno para elegir alcaldes y concejales, en el que se
discutirían los problemas de cada municipio. Al mezclar las elecciones
regionales con las municipales se creó una confusión que contribuyó a la
abstención. Además, la megaelección representó un retroceso al centralismo y al
voto por partido.
Lo que ocurrió el domingo pasado fue trágico. Gana la
abstención, en segundo lugar llega el gobierno con sus votos disciplinados y
bien organizados y luego vienen los partidos de la oposición que no logran
construir una alternativa democrática seria y confiable para oponerse al
gobierno.
¡Qué corresponde hacer ahora? Trabajar con inteligencia y
patriotismo por construir la alternativa seria y confiable que tanto necesita
el país. En cada estado, en cada municipio, en la nación entera. Ese es el
compromiso del movimiento político Unión y Progreso que yo respaldé y que
logró, sin dinero y sin medios de ninguna especie, un resultado electoral
francamente halagador.
La tarea que tenemos por delante es muy clara. Construir la
alternativa que no hemos logrado estructurar para enfrentar un régimen que le
ha hecho un daño inconmensurable a Venezuela y a los venezolanos.
Seguiremos conversando.
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