El término participación es muy utilizado en el lenguaje político, para atraer adherentes. Para efectos de este escrito nos interesa verter algunas ideas sobre la supuesta configuración de la democracia participativa en las prometidas ciudades comunales y parlamento comunal.
Se dice supuesta
configuración de esta forma de gobierno, porque en realidad, lo que va a
ocurrir de llegar a aprobarse por las comunidades estas propuestas hegemónicas,
es que, en los autogobiernos locales, los únicos que van a participar serán los
jefes locales del partido oficialista, o sea, una vez más se usa una
Institución de la Democracia liberal, para darle un manejo distinto.
Cuando el oficialismo socialista le habla al ciudadano común
de ciudades comunales y de parlamento comunal, se está refiriendo a formas de
gobierno que, aunque inconstitucionales, pretenden instaurar para ejercer
dominio o poder en los espacios territoriales que les están confiscando a los
estados y municipios. Ese poder ha sido establecido para beneficio de la
colectividad en general, no para los adherentes de la ideología política
socialista únicamente; por tanto, lo lógico, lo razonable y necesario es que
por el mismo se compita en la forma prevista en el texto constitucional, esto
es, dando oportunidad a todas las corrientes del pensamiento político.
Ahora bien, al pretender crearse órganos de poder o de
gestión ajenos al Poder Público constitucional, estos no serán ya parte de la
estructura organizativa del Estado venezolano y por tanto, lo que hagan o
puedan hacer, “no puede considerarse participación en gestión pública alguna,
sino más bien, abyección a la verdadera Democracia Participativa”, pues en
realidad lo que se haría es fomentar la participación en estructuras
partidistas barnizadas de dudosa legalidad, pues como se advierte en los
respectivos proyectos de ley, los voceros miembros de esas unidades
partidistas, trabajarán es por la construcción de una Sociedad Socialista como
expresión del Estado Comunal.
De otra parte, en las imaginarias construcciones comunales
propuestas, no se alude para nada a los valores democráticos del pluralismo, la
alternabilidad y la libertad, lo cual hace pensar conociendo la esencia poco
democrática del régimen político imperante que la materialización de los
derechos y garantías fundamentales de los ciudadanos en las distintas
comunidades quedarán calificados o reconocidos a juicio o discreción del
respectivo jerarca político local; aunque de manera ficticia los promotores del
socialismo comunista hablen maravillas de lo que le espera a la gente con estos
modelos de supuesta participación.
Serán entonces las ciudades comunales y los
parlamentos de esa naturaleza, modelos de participación subordinada al poder
central nacional, que no admitirán diálogo e interacción ciudadana plural,
porque no lo han hecho en sus 21 años de gobierno; no habrá tampoco acuerdos o
consensos políticos, como manifestación de una verdadera y autentica
participación ciudadana en cada ámbito geográfico que puedan convertir en
ciudad comunal. Más bien buscarán polarizar para dividir, como lo han hecho con
el país político el cual maltratan y discriminan por no poseer militancia o
inscripción en el partido dominante. Entonces de ¿cuál democracia participativa
hablan?

No hay comentarios:
Publicar un comentario